Plasma Rico en Plaquetas (PRP): un tratamiento moderno para regenerar tejidos y evitar cirugías
El Plasma Rico en Plaquetas (PRP) es un tratamiento biológico moderno que utilizamos cada vez con mayor frecuencia para tratar lesiones del pie y tobillo. Su objetivo principal es estimular la regeneración de los tejidos, disminuir el dolor y, en muchos casos, evitar que la lesión avance o incluso evitar una cirugía.
Se trata de un procedimiento seguro, ambulatorio y mínimamente invasivo que utiliza los propios factores de crecimiento del paciente para favorecer la recuperación.
¿Qué es el Plasma Rico en Plaquetas?
El PRP se obtiene a partir de una pequeña muestra de sangre del propio paciente. Esta sangre se procesa para concentrar las plaquetas, que contienen factores de crecimiento responsables de la reparación y regeneración de los tejidos.
Al infiltrarse en la zona lesionada, estos factores de crecimiento ayudan a:
Disminuir la inflamación
Estimular la cicatrización
Favorecer la regeneración del tejido
Mejorar el dolor
Acelerar la recuperación
¿En qué casos se utiliza?
El Plasma Rico en Plaquetas puede indicarse en distintas patologías del pie y tobillo, especialmente cuando el dolor persiste o cuando se busca evitar tratamientos más invasivos.
Las indicaciones más frecuentes son:
Fascitis plantar
Tendinitis (Aquiles, tibial posterior, peroneos, entre otras)
Lesiones ligamentarias o esguinces cronicos
Dolor crónico de pie y tobillo
Artrosis leve o moderada
Lesiones musculares
Cada caso se evalúa de manera individual para determinar si el tratamiento es adecuado.
¿Cuáles son los beneficios?
El PRP presenta varias ventajas:
Es un tratamiento biológico con sangre del propio paciente
Bajo riesgo de reacciones adversas
Procedimiento mínimamente invasivo
Ambulatorio
Favorece la regeneración de tejidos
Disminuye el dolor y la inflamación
Puede evitar que la lesión progrese
En algunos casos ayuda a evitar una cirugía
No requiere reposo prolongado
¿Cómo se realiza el procedimiento?
El procedimiento es sencillo y se realiza en consultorio. Dura aproximadamente entre 30 y 40 minutos.
Primero se extrae una pequeña muestra de sangre, similar a un análisis de laboratorio. Luego, esa sangre se coloca en una centrífuga durante unos minutos para separar el plasma rico en plaquetas del resto de los componentes.
Una vez obtenido el PRP, se prepara el material y se infiltra en la zona a tratar utilizando técnica estéril. En algunos casos puede utilizarse anestesia local para mayor confort durante el procedimiento.
Después de la infiltración, el paciente puede retirarse caminando. Es habitual sentir una leve molestia en la zona durante las primeras 24 a 48 horas, lo cual forma parte del proceso de activación y reparación del tejido.
La mejoría no es inmediata, ya que el objetivo del tratamiento es estimular la regeneración. Los resultados suelen observarse en forma progresiva en las semanas posteriores.
¿Tiene contraindicaciones?
El PRP es un tratamiento seguro, aunque puede no estar indicado en algunos casos:
Infección activa en la zona a tratar
Trastornos de coagulación
Algunas enfermedades hematológicas
Uso de anticoagulantes (según evaluación médica)
Embarazo (según cada caso)
Antes de realizar el procedimiento se evalúa cada paciente de manera individual.
¿Cuál es el costo?
El costo del tratamiento es de 300 dólares por aplicación.
En algunos casos pueden recomendarse más de una aplicación, dependiendo de la patología y la evolución.
¿Cómo prepararse para el tratamiento?
Para realizar la infiltración con PRP se recomienda:
Solicitar turno con 15 días de anticipación
Evitar antiinflamatorios 5 días antes del procedimiento
Comer normalmente antes del tratamiento
Asistir con ropa cómoda
¿Cómo reservar un turno?
Para coordinar el tratamiento, podés comunicarte con anticipación enviando:
Nombre y apellido
Motivo de consulta
Disponibilidad de fechas
Si tenés dudas sobre si este tratamiento es adecuado para tu caso, podés consultar y evaluamos la mejor opción según tu diagnóstico.

