Lo que tenes que saber
Cirugía de Hallux Valgus
El juanete, o hallux valgus, es una deformidad del dedo gordo del pie que provoca que se desvíe hacia los otros dedos y que la articulación se “sobresalga” hacia afuera. No aparece de un día para otro: se desarrolla lentamente a lo largo de los años, y su aparición depende de varios factores.
Causas principales
Genética y estructura del pie: algunas personas tienen pies más planos, con mayor laxitud ligamentaria o predisposición a la desviación del primer dedo.
Sexo y hormonas: es más frecuente en mujeres, posiblemente por diferencias anatómicas y factores hormonales que afectan ligamentos y articulaciones.
Factores mecánicos: caminar o permanecer de pie mucho tiempo con carga inadecuada, y el uso de calzado muy estrecho o con tacón alto, puede agravar la deformidad, aunque no es la causa principal.
Enfermedades asociadas: artritis, enfermedades inflamatorias o traumatismos previos en el pie también pueden favorecer su aparición.
Síntomas y evolución
Al principio, muchas personas no sienten dolor y solo notan un cambio estético en el pie. Con el tiempo, la deformidad puede generar:
Dolor y enrojecimiento en la articulación del dedo gordo.
Inflamación crónica al caminar o usar ciertos zapatos.
Metatarsalgia: dolor en la planta del pie, especialmente bajo los dedos, causado por la sobrecarga que genera la desviación del primer dedo.
Dedos en martillo o en garra: el desplazamiento del dedo gordo puede empujar a los otros dedos, provocando deformidades adicionales.
Dificultad para calzarse y cambios en la forma de caminar, que pueden afectar rodillas, caderas y espalda a largo plazo.
Complicaciones frecuentes
Si el juanete progresa sin control, pueden aparecer:
Artrosis temprana en la articulación metatarsofalángica del dedo gordo.
Callosidades o rozaduras en los dedos adyacentes.
Mayor riesgo de dolor crónico y limitación funcional.
Opciones de manejo
No existe manera de corregir un juanete de forma definitiva sin cirugía. Las medidas no quirúrgicas —como cambios de calzado, plantillas o ejercicios— solo ayudan a aliviar los síntomas, disminuir la inflamación y retrasar la progresión, pero no corrigen la deformidad. Por eso, la cirugía sigue siendo la única opción que puede restaurar la alineación del dedo gordo y prevenir complicaciones futuras.