Lo que tenes que saber

Cirugía de Hallux Valgus

El juanete, o hallux valgus, es una deformidad del dedo gordo del pie que provoca que se desvíe hacia los otros dedos y que la articulación se “sobresalga” hacia afuera. No aparece de un día para otro: se desarrolla lentamente a lo largo de los años, y su aparición depende de varios factores.

Causas principales

  • Genética y estructura del pie: algunas personas tienen pies más planos, con mayor laxitud ligamentaria o predisposición a la desviación del primer dedo.

  • Sexo y hormonas: es más frecuente en mujeres, posiblemente por diferencias anatómicas y factores hormonales que afectan ligamentos y articulaciones.

  • Factores mecánicos: caminar o permanecer de pie mucho tiempo con carga inadecuada, y el uso de calzado muy estrecho o con tacón alto, puede agravar la deformidad, aunque no es la causa principal.

  • Enfermedades asociadas: artritis, enfermedades inflamatorias o traumatismos previos en el pie también pueden favorecer su aparición.

Síntomas y evolución
Al principio, muchas personas no sienten dolor y solo notan un cambio estético en el pie. Con el tiempo, la deformidad puede generar:

  • Dolor y enrojecimiento en la articulación del dedo gordo.

  • Inflamación crónica al caminar o usar ciertos zapatos.

  • Metatarsalgia: dolor en la planta del pie, especialmente bajo los dedos, causado por la sobrecarga que genera la desviación del primer dedo.

  • Dedos en martillo o en garra: el desplazamiento del dedo gordo puede empujar a los otros dedos, provocando deformidades adicionales.

  • Dificultad para calzarse y cambios en la forma de caminar, que pueden afectar rodillas, caderas y espalda a largo plazo.

Complicaciones frecuentes
Si el juanete progresa sin control, pueden aparecer:

  • Artrosis temprana en la articulación metatarsofalángica del dedo gordo.

  • Callosidades o rozaduras en los dedos adyacentes.

  • Mayor riesgo de dolor crónico y limitación funcional.

Opciones de manejo
No existe manera de corregir un juanete de forma definitiva sin cirugía. Las medidas no quirúrgicas —como cambios de calzado, plantillas o ejercicios— solo ayudan a aliviar los síntomas, disminuir la inflamación y retrasar la progresión, pero no corrigen la deformidad. Por eso, la cirugía sigue siendo la única opción que puede restaurar la alineación del dedo gordo y prevenir complicaciones futuras.

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